¿Cómo combatir el síndrome postvacacional?

¿Cómo combatir el síndrome postvacacional?

Siempre nos pasa igual, cada año es lo mismo. Planeamos con ilusión las vacaciones de verano y cuando mejor estamos, se terminan. Sustituimos la playa por la oficina, el chiringuito por el tupper, suprimimos la siesta y volvemos con la rutina y los horarios.

Según los expertos, el periodo de adaptación al trabajo después de la vuelta de vacaciones es de entre una y dos semanas. Estrés, malestar psíquico,  tristeza,  irritabilidad, desmotivación, e incluso depresión, son algunos de los síntomas que padecen muchos trabajadores cuando retoman sus obligaciones en la oficina después de haber disfrutado de un periodo vacacional intenso.

En este contexto entra en juego lo que se conoce como el síndrome postvacacional: estado que se produce en el trabajador al fracasar el proceso de adaptación entre un periodo de vacaciones y de ocio con la vuelta a la vida activa, produciendo molestias que nos hacen responder a nuestras actividades rutinarias con un menor rendimiento.

 

¿Por qué nos ocurre esto?

El desajuste horario es la principal causa, seguida del cambio de ritmo diario, de las comidas y de nuestra actividad social sumado a las exigencias que supone el trabajo.

La vuelta del descanso estival suele acarrear cierto estrés. Los horarios o las tareas no se asimilan tan rápido como exige el ritmo de trabajo y el desfase entre el ritmo vital y requerimientos profesionales generan conflictos motivacionales, de organización y finalmente de tensión.

 

La normalidad es la clave

La vuelta al trabajo es complicada, sobre todo, el primer día en el que la mente todavía la tenemos en modo off. Por ello es un buen momento para detenerse y planificar nuestras tareas. Establecer prioridades nos liberará de tensiones innecesarias que nos puede provocar el simple hecho de encontrarnos todas las tareas de golpe. Asimismo, tras las vacaciones, al venir con la mente renovada, quizás se nos ocurran nuevas alternativas que antes no habíamos sido capaces de ver.

Lo único válido para hacer que las cosas se desarrollen con normalidad es actuar con normalidad. Por lo que, cuanto antes lo hagamos, mejor. Aunque pueda resultar difícil y la urgencia se anteponga, debemos detenernos, tranquilizarnos y organizarnos. No solo lo agradecerá nuestra mente, sino que nuestra productividad también se verá beneficiada.

Y como el humor es algo vital, desde CuVitt os compartimos un vídeo para que la vuelta os resulte lo más llevadera posible. ;)

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