De la natación sincronizada y asuntos de la gestión

De la natación sincronizada y asuntos de la gestión

Saltaba hace unos días una noticia que nos ha dejado a todos con la boca abierta: quince participantes del equipo nacional de natación sincronizada, denunciaban a su entrenadora por maltrato psicológico.

Hablando del asunto, alguien mencionó la película “El diablo viste de Prada”, protagonizada por Meryl Streep y Anne Hathaway. Buena analogía.

Nunca sabremos del todo qué hay de real en las historias de las deportistas, ni qué hay de real en la versión de su entrenadora. Detrás de esta historia habrá miles de situaciones, realidades, especulaciones, percepciones, miedos personales, intereses, ilusiones, complejos, deseos. Nunca llegaremos a esclarecer una realidad objetiva sin que alguien la discuta.

En esta historia sólo hay una realidad indiscutible: LOS RESULTADOS. Podéis echar un vistazo (y quedaros con la boca abierta) aquí. Enhorabuena a este equipo tan admirable que nos ha hecho pasar tan buenos ratos.

En la historia de Miranda Priestly, la redactora jefe de la revista Runway (personaje interpretado por Meryl Streep), pasaba lo mismo: una revista de excelentes resultados, en manos de una gestora para la que el resultado importaba a cualquier precio.

En varios momentos de la película, diferentes personas le dicen a su nueva ayudante: “¡Enhorabuena!, un millón de chicas matarían por ese puesto”.

Los resultados importan, sin ninguna duda. Pero, ¿son justin bieber game walks around shirtless on a yacht with friends on Sunday afternoon (August 3) in Ibiza, Spain. la competitividad y la orientación a resultados las únicas habilidades necesarias para conseguir el éxito?

Y más allá de esto: ¿qué es el éxito?, ¿acaso no es alcanzar la victoria “objetiva” (resultados), con la victoria “subjetiva” (la felicidad de las personas)?

En cualquier historia que tenga por debajo un entramado de opiniones, sentimientos y percepciones, la REALIDAD no existe. Asumamos este hecho. En cualquier historia donde haya números o datos por debajo, la REALIDAD existe.

Esta es la buena noticia, pero también la mala. ¿Hasta dónde debe llegar el sacrificio de los sentimientos por los resultados empresariales, o hasta dónde debe llegar el sacrificio de los resultados por los sentimientos de las personas?

La gestión de personas y equipos es una balanza muy, muy difícil de equilibrar. Que cada uno valore “el sabor” que deja en la boca de su equipo, y si éste es realmente el legado que quiere dejar. Volvemos, una vez más, a la frase de Maquiavelo: ¿El fin justifica los medios?

 

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