Doce preguntas que te haces a ti mismo

Doce preguntas que te haces a ti mismo

A continuación te propongo unas sencillas preguntas. Si no puedes dar respuesta afirmativa a algunas de ellas, significa que quizás tengas una alta remuneración económica, pero tu Salario Emocional no te llegará a fin de mes. Saciarás con pan y con caviar el hambre del cuerpo, pero no el de tu espíritu.

Son cuestiones simples y hasta inocentes. No las planteas a los demás sino a ti mismo, como todas las cuestiones importantes de la vida.

 

1. ¿Puedo ser yo mismo en mi empresa? Es frecuente la frase «Es que ya no me veo a mí mismo en esta empresa» en boca de directivos que se están planteando un cambio. ¿Me veo a mí mismo haciendo lo que hago?

 

2. ¿Me trata correctamente la empresa? ¿Confío en ella? En función de mi forma de ser y de actuar natural y espontánea, ¿me respeta o me constriñe o limita? ¿Soy alguien realmente importante para esta casa, sin pretender ser imprescindible, o me ignoran?

 

3. ¿Voy con ganas al trabajo? ¿Estoy implicado en el proyecto y comprometido con el resultado? ¿Me levanto por la mañana con ilusión de continuar y culminar mi tarea, o lo hago con desgana y apatía? ¿Me ocurre esto con más frecuencia que antes?

 

4. ¿Me siento bien utilizado? En los primeros años, sobre todo en la «época de becario», es normal trabajar mucho para apren­der, adquirir experiencia y crecer. Pero, ¿es mi ocupación flexible como para hacer las cosas bien y con calidad? ¿Me compensa? ¿Lo importante es antes que lo urgente?

 

5. ¿Crezco y me desarrollo profesionalmente? ¿Aporto y apren­do? ¿Me siento en equidad con lo que doy y lo que recibo? ¿Apli­co la ecuación: Aprender + Aportar = Consolidar + Crecer? ¿Cubro etapas y crezco en mi trabajo? ¿Está esto alineado o alienado con mi desarrollo profesional y personal?

 

6. ¿Aprovecho al máximo mis mejores capacidades? Es im­portante no dejarse atrapar en una «jaula de oro». ¿Me siento ligado y comprometido con el proyecto o me retienen sólo con salario material? Otra vez, ¿me llega a fin de mes el Salario Emocional?

 

7. ¿Disfruto y me divierto con mi trabajo? Aprendizaje y desarrollo profesional y personal están muy ligados al disfrute y vivencia lúdica del trabajo, sin descartar algún que otro su­frimiento. ¿Es ésa mi experiencia?

 

8. ¿Veo horizonte de carrera y futuro? Uno debe plantearse si tiene sentido el trabajo en su vida. ¿Veo recorrido y desarrollo profesional? ¿Tengo expectativas razonables y optimistas sobre mi trayectoria? ¿Mi trabajo está alineado con esas expectativas?

 

9. Lo que yo quiero hacer en mi vida, ¿pasa por mi em­presa? Puede parecer una afirmación simple, de Perogrullo casi, pero, tarde o temprano, cambiamos de trabajo cuando sentimos que lo que queremos hacer en nuestra vida, simple­mente, ya no pasa por nuestra empresa.

 

10. ¿Estoy en el camino certero? Saber hacia dónde se camina es esencial. ¿Estaré haciendo lo correcto? ¿Veo con claridad mi carrera profesional? ¿Necesito seguramente ayuda y consejo?

 

11. ¿Dirijo yo mi carrera o me la dirigen? Cosas importan­tes de la vida, como libertad, autonomía y carrera, no son delegables. Si no las gestiono yo, «me las gestionan otros» y pierdo el control de mi futuro.

 

12. ¿Qué hago al respecto? Según el diagnóstico de los puntos anteriores, ¿qué medidas estoy tomando, si es que estoy toman­do alguna? ¿Empiezo a moverme y a hacer algo? De nuevo, ¿ocupo ya el asiento del conductor o todavía voy de copiloto?

 

Casi todas estas preguntas están interrelacionadas. Si no tie­nes respuesta afirmativa en algunas de ellas, tienes que hacer una revisión y actuar inmediatamente. Trabajo, carrera, futuro, vida y felicidad, todas relacionadas, son áreas demasiado importantes como para dejar que sean otros quienes las manejen. Como de­cía el poeta Amado Nervo, «todos somos arquitectos de nuestro propio destino».

José Medina

José Medina

Socio Director de Odgers Berndtson desde 1985. Actualmente es Presidente de España y Portugal y Miembro del Comité Ejecutivo Europeo.

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2 Respuesta a los comentarios

  1. Avatar
    septiembre 29, 2014

    En muchas ocasiones, quizás lo que se necesita es emprender y dirigir tu propio proyecto. No necesariamente desvinculado de una empresa, se puede hacer sindo intraemprendedor. Este post me parece muy enriquecedor, y diría incluso, que alguna vez los propios “jefes” deberían plantearselo respecto a sus empleados.
    Una persona feliz, es una persona motivada, y una persona motivada es una persona eficiente en su trabajo ;)

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    • Avatar
      septiembre 29, 2014

      Estimado, Anes.
      Muchas gracias por visitar nuestro blog y dedicarnos unas palabras.
      Estamos completamente de acuerdo con tus palabras: “Una persona feliz es una persona motivada y una persona motivada es una persona eficiente en su trabajo”.
      Un cordial saludo,
      El equipo CuVitt.

      Responder

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