La felicidad de anticiparse

La felicidad de anticiparse

Todos, independientemente del momento en el que nos encontremos, nos marcamos una serie de metas y objetivos, luchamos por cumplirlas e imaginamos y soñamos sobre cómo podemos hacerlos realidad.

Ahora, en pleno agosto, muchos ya han disfrutado de sus vacaciones y otros están a punto de hacerlo. Los primeros ya cuentan las horas para que llegue el fin de semana y miran el calendario para ver cuál será el próximo festivo, los segundos, disfrutan pensando en qué harán esos días.

Pero aunque nos empeñamos en que el fin en sí mismo es lo que nos hace felices -en este caso, las vacaciones-, está demostrado que poco tiempo después de cumplir ese sueño, volvemos a nuestro nivel habitual de satisfacción. Por ello, es correcto afirmar que nos hace más felices el camino que el destino.

La anticipación nos hace felices

happy-CuVittIndependientemente del resultado final que podrá ser bueno o malo, disfrutamos anticipando un escenario optimista. Planear una sorpresa a alguien, pensar en qué haremos el fin de semana, en cómo será formar una familia u ocupando el puesto de trabajo que deseamos…

Esta es la razón por la que la mayoría de la población prefiere los viernes a los domingos, a pesar de que el primero es laboral y el segundo, generalmente, festivo. ¿A qué es debido? La explicación es sencilla: el viernes nos anticipa a algo positivo, el fin de semana; mientras que la anticipación del domingo se refiere a una semana de trabajo.

Curioso ejercicio

Un profesor de la universidad de Carnagie Mellon, en Pensilvania, planteó una pregunta a sus alumnos online casino nbso de Psicología Social: Imagina que tu personaje preferido te da un beso apasionado, ¿cuánto estarías dispuesto a pagar y en qué momento preferirías recibirlo?

Para ello les dio a elegir entre las siguientes opciones: en las próximas tres horas, en un día, en tres días, en un año y en diez años. El resultado del ejercicio fue el siguiente: Los estudiantes estuvieron dispuestos a pagar una suma mayor si el beso se producía al tercer día. ¿Por qué? debido a que era el tiempo suficiente para que la espera no resultara eterna, cambiar de opinión o desmotivarse, pero brindaba un margen suficiente para disfrutar del acontecimiento antes de que ocurriera. Es decir, se descubrió que la mayoría de las personas estaban dispuestas a pagar más por posponerlo en el tiempo y saborear esa sensación de que algo bueno iba a llegar antes que recibirlo inmediatamente.

 

¿Podríamos considerarlo como una especie de “anti” Carpe Diem? ¿Qué opináis al respecto? ¿Pensar tanto en el mañana es igual de malo que no hacerlo nunca y solo vivir el presente? ¿No pensáis que debería haber un equilibrio? En CuVitt nos interesa tu opinión.

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2 Respuesta a los comentarios

  1. Avatar
    agosto 18, 2014

    Hola!
    Me ha encantado el post!
    La verdad es que es algo en lo que nunca antes había pensado y es completamente cierto. Lo que se disfruta pensando/imaginando es mucho más satisfactorio que cuando ocurre el hecho en sí. Al menos yo estoy de acuerdo.

    Un saludo y enhorabuena!

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    • Avatar
      agosto 18, 2014

      Estimada Rosa.
      Muchas gracias por dedicarnos unos minutos de tu tiempo. Nos alegra que te haya gustado el post y esperamos que el resto del blog también resulte de tu interés.
      Un cordial saludo,
      El equipo CuVitt

      Responder

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