Propósitos tras las vacaciones

Propósitos tras las vacaciones

Por norma general evitamos la improvisación y preferimos ponernos fechas concretas para comenzar o poner en marcha algo. Pero el 1 de enero no es el único día del año. La vuelta de las vacaciones también es una buena época para reflexionar sobre nuestra carrera profesional: ¿qué hemos hecho y qué no?, ¿hemos cumplido todos nuestros objetivos?, ¿los resultados han sido los esperados? En definitiva: ¿nos ha quedado alguna asignatura pendiente?

Es importante realizar un plan en el que se detallen acciones que nos permitan mejorar nuestro desempeño y progresar profesionalmente. Un proceso de reflexión es fundamental para saber si lo que hacemos es un reflejo de lo que pretendemos ser y qué retos abordar para alcanzar ese objetivo que buscamos todos: la felicidad en el trabajo y la realización personal.

Dependiendo de la situación y circunstancias de cada uno, los propósitos laborales pueden variar, pero ahora es un buen momento para detenernos y pensar en qué aspectos podríamos mejorar para conseguir que cada año sea mejor que el anterior.

 

Propósitos más comunes a tener en cuenta

1) Potenciar la marca personal

Engrosar nuestra nómina no está en nuestra mano, pero sobre lo que tenemos el control absoluto es nuestro valor profesional. Para ello, un análisis DAFO es la opción más eficaz. Así podremos conocer quienes somos realmente, en qué destacamos y qué debemos mejorar. De esta manera podremos trabajar en nuestra propia marca personal, la cual repercutirá en la empleabilidad y ese valor añadido que todos tenemos y nos hace especiales.

 

2) Desarrollar nuevas capacidades

Para conseguir que esa marca personal tenga “consistencia”, no podemos olvidar la formación. El mercado cambia y con ello, los perfiles laborales. Por eso es necesario reciclarse y adaptarse a los nuevos rumbos que marca la economía para no quedar obsoleto. ¿Estudiar un máster?, ¿aprender un nuevo idioma?

 

3) El dinero no lo es todo

La felicidad en el trabajo tiene que ver con la decisión de trabajar en una organización de forma comprometida. Si el único aliciente laboral que tenemos es el factor económico, debemos buscar una solución, ver más allá y preguntarnos si sería conveniente un cambio.

 

4) Desconexión

En su día ya hablamos en otro post sobre cómo la tecnología, concretamente los smartphones, han supuesto positivos cambios en nuestras vidas pero también nos mantienen conectados las 24 horas lo que, en muchas ocasiones, nos impide separar “el ocio del negocio”. Ante esto es importante ser capaz de establecer ciertos límites y no mostrar excesiva disposición. No es malo tener cierta flexibilidad laboral pero siempre hasta cierto punto.

 

5) Cambiar de empleo

Constantemente escuchamos a gente que se queja de su trabajo por diversos factores e incluso haya quienes quieren cambiar. Todo cambio puede ser positivo pero para ello, primero hay que determinar los pros y los contras y pensar a largo plazo.
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