“Ser optimista es una obligación ética”

“Ser optimista es una obligación ética”

Resulta entendible como en determinados contextos, cualquier persona pueda no encontrar las razones suficientes para continuar un camino que no se presenta  fácil. La resiliencia se desvanece en favor de una desesperanza que a veces no sigue ni patrones ni razonamientos. Se convierte en una actitud casi inevitable…

Sin embargo, debemos encontrar los estímulos suficientes para adoptar una nueva actitud enfocada al cambio para su adaptabilidad a esta. De hecho, este tipo de planteamientos son muy comunes en el área profesional.

Muchos trabajadores, ante los cambios constantes del mercado laboral, adoptan un tipo de visión que se queda anclada en el pasado evitando el reciclaje o la innovación como medio para el éxito profesional.

¿Eres un dinosaurio, un camaleón o un gusano?

Dice Carlos Hernández, Socio Fundador de DosAbrazos y reconocido conferenciante del mundo de los recursos humanos, que existen tres tipos de actitudes relacionados con el mundo animal que un empleado puede adoptar en la oficina, y que de ese cambio depende en parte su éxito y autorrealización profesional.

1La actitud del dinosaurio hace referencia a aquel trabajador que se niega al cambio sin aceptar ni contemplar sus posibles ventajas, estando condenado a morir en la empresa, mientras que la persona inteligente es aquella que se adapta a las nuevas necesidades y demandas del mercado como le ocurre al camaleón. Sin embargo, para que ese cambio ocurra debe existir previamente un líder, un propulsor del movimiento, que incite a una nueva transformación organizacional de la empresa, siendo en este caso el gusano tras su metamorfosis.

“La actitud debe ser tú quien la eliges y no otros quien la determinen por ti”. De este cambio y de cómo quieres ser visto y valorado depende  de ti.

Hacer y cambiar: pasos para la acción

El famoso escritor Charles Dickens subrayaba que cada fracaso nos enseña algo que necesitamos aprender, y es que la clave de la adaptación no se basa en el éxito, sino en la actitud positiva de que cualquier cosa es válida para tu aprendizaje, incluso el error.

Optimismo para Torpeses un libro que trata precisamente de esto. La obra, con prólogo de Javier Urra y con ilustraciones de Forges, trata de descubrir por qué las personas optimistas son más felices y tienen mayor calidad de vida, cuáles son los beneficios de esta práctica, y sobre todo, cómo podemos desarrollar un optimismo proactivo y útil.

El optimismo se muestra como una obligación ética:  genera cambio y crea oportunidades de mejora a nivel externo dado su profundo contagio. La felicidad se contagia y es este tipo de actitudes, las que necesitamos para seguir avanzando.

No hay montaña alta ni recorrido largo, solo la voluntad de hacer el camino y prepararse“.   Cada vez más empresas, quieren unirse a ese estado capaz de representar  lo que te propongas ser para recordarte quien eres.

 

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